¿Cómo
comenzar una historia cuando no se sabe cuál es el principio
ni el final? Creo que la historia del libro que vi en un mercado
de libros cerca de mi universidad comenzó a los diez y seis
(ahora tengo treinta y dos). Quién sabe por qué siempre
que lo veía allí, azul y con letras doradas, parecía
que me llamaba. Pero como siempre seguía de largo, así
pasaron los años y siempre era la misma historia. Me paraba
a mirar el libro y ojearlo sin comprender nada. Hasta que un día
decidí comprarlo. Tenía el dinero en la mano y el
libro delante de mí, y en un segundo mi mente me dijo: "cómpralo
después, mejor usa ese dinero para otra cosa". Seguí
mi camino de altibajos y así estuve aproximadamente seis
años, hasta otra oportunidad en la que tenía de nuevo
el dinero en la mano y el libro delante, y de nuevo: "déjalo
así, mejor gastamos esto en algo mas útil".
Mi vida seguía su rumbo aparentemente normal. Un día
una amiga me comentó que su mamá iba a un grupo de
estudio del libro Un Curso de Milagros y me asombró mucho,
porque nadie jamás hablaba de ese libro, y le comenté
todas las veces que estuve a punto de comprármelo y cómo
cambiaba de opinión en el último minuto, pero igualmente
no fui a las reuniones hasta que mi vida se comenzó a complicar.
Me fui de mi país por un período de seis meses, terminé
mi relación con la persona con la que estaba desde hacia
dos años, mi relación con mi madre era cada vez mas
pesada y me comencé a preguntar “¿por qué?”.
Fue en ese momento cuando tomé la decisión de pedir
ayuda, primero con una terapia transpersonal y luego con Un Curso
de Milagros. Mi amiga seguía asistiendo al grupo de estudio
y me dijo que podía ir, que no hacía falta tener el
libro.
Así comencé a estudiarlo. Al final compré el
libro y comencé a leerlo con la ayuda del grupo de estudio.
Debo decir que lo que más me impactó en un primer
momento fue la regla de oro:
“Compórtate con los demás como te gustaría
que se comportaran contigo”, porque siempre he tratado de
llevar una vida donde mis decisiones no afecten a los demás
(aunque sí, ya sé que no es posible). Luego llegó
la comprensión de que cuando yo me sano a mí misma
sano a todos los demás. Los resultados fueron inmediatos.
Debo decir que cada vez que iba al grupo de estudio tenía
la seguridad de que el guía sabía lo que pensaba.
Era como sentir que te leían la mente. Cada sentimiento,
emoción o "problema" lo describía de manera
perfecta.
Era exactamente por lo que estaba pasando en ese momento, y así
la certeza de que “somos una sola mente” era clarísima.
Lo que para mí eran mis problemas eran los mismos de los
demás presentes en la reunión, y cuando le daba la
respuesta a otra persona era para mí también. Luego,
navegando en Internet, conocí otro grupo de estudio con el
que practicaba y complementaba todo el proceso, porque era sincronizado.
¡Todo el universo en este momento estaba dándome este
regalo de comenzar todo de nuevo!
La practica diaria:
Ésta ha sido sin duda una de las cosas mas complicadas de
todas: la disciplina mental. Para mí, todavía hoy,
después de tres años con el curso, me cuesta continuar
los ejercicios tal y como lo dice el libro, pero a pesar de eso
mi mente sigue activa en reconocer que todo es producto de mi proyección,
y así me hago responsable de lo que siento. Entregarle al
Espíritu TODO es automático para mí, y el juicio,
que no ha desaparecido en su totalidad, es obvio en todo momento,
sobre todo el no usar el curso para cambiar a los demás,
sino para mí misma, es una gran lección.
Podría contar tantas experiencias…, pero creo que lo
que importa es tener certeza, y sin duda la fe en que todo es siempre
para el bien de todos. Es la única cosa importante para comprender
el libro, salir del victimismo, de la impotencia de creer que no
podemos cambiar las cosas, y saber que todo lo que tenemos en nuestra
vida la hemos pedido nosotros mismos para evolucionar. Y recordar
que siempre podemos elegir de nuevo. Que para que los milagros ocurran
sólo debemos apartarnos y dejarlos fluir, sin nuestra intervención,
porque seguramente el Espíritu Santo sabe qué es lo
que más conviene, que “tener la razón”
no es más importante que “ser feliz”.
Que el trabajo importante lo hacemos en nuestra mente, que el no
hacer nada no siempre quiere decir no moverte, sino no hacer nada
en tu mente y dejar que el Espíritu actúe a través
de ti. Que “esto no tiene por qué ser así”
es una respuesta que te das a ti mismo para hacerte entender que
es tu decisión sentirte como te sientes.
Actualmente vivo en otro país, hablo otra lengua, tengo otro
empleo y estoy felizmente casada. Mi vida es otra totalmente y sé
que todavía me queda mucho por aprender, pero sin duda sé
que todo lo que soy lo decido yo y cómo veo el mundo y mi
vida es mi decisión, y sin duda nada volverá a ser
como antes. Dejé atrás mucho dolor y sufrimiento que
era mi propia ilusión y si en algo puede ayudar este pequeño
relato, que así sea. Y sobre todo, doy millones de gracias
todos los días a las personas y situaciones que me llevaron
a este camino, sin las cuales seguramente seguiría sin ver
tantas cosas que ahora son claras, y que me han servido para dar
este CAMBIO total a mi vida.
Gracias a todos los maestros, guías, ángeles, y al
Curso de Milagros, por todos los regalos en mi vida.
Paz
y Amor a todos.
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