Hace
más de un año que buscaba un cambio radical en mi
vida. No sabía por dónde ni cómo, sólo
lo deseaba y así llegó a mi vida el Curso de Milagros.
Cuando entré al lugar donde lo impartirían, al cual
llegué por un amigo, sabía que ahí era donde
encontraría lo que ahora para mí significa un proceso
de curación continua.
Han
sido demasiado los cambios, el proceso, la lucha, y cada día
experimento más y trato de aplicar lo aprendido.
Todos en algún momento de nuestra experiencia hemos presenciado
milagros en nuestra vida, en la de nuestros seres queridos, en cualquier
lugar y en cualquier parte, pero no los vemos porque seguimos dormidos,
y eso ha sido para mí el curso, la maravillosa alternativa
de querer despertar y caminar hacia la luz que es de todos, donde
la culpa, el pecado y muchos conceptos que nos tienen atados a ideas
absurdas pasan a ser sólo un concepto de experiencia y el
poder de la decisión.
Mi
frase favorita del libro: NADA, EXCEPTO TUS PROPIOS PENSAMIENTOS,
PUEDE HACERTE DAÑO.
Cuando empecé en este viaje tenía mucho miedo por
quedarme solo y convertirme en un ente hablando de cosas extrañas,
pero sin yo hacer nada comencé a atraer gente que hablaba
el mismo lenguaje, mi familia y amigos han empezado el mismo viaje
de sanación y ellos contribuyen a que los milagros sigan
ocurriendo.
Podría mencionar y hablar de todos los cambios que se han
hecho en mi vida a partir de que tomé y practiqué
el curso, pero sería como tratar de convencer de que funciona,
y el curso, hasta que no lo vives no lo sabes, y una vez que decides
vivirlo no hay vuelta atrás, pues ahora sabes que todo sin
excepción sólo depende de ti y de tus pensamientos.
Sigo
en el camino y doy gracias a todas las personas que se han presentado
en el panorama. Gracias por la luz, por la enseñanza, por
compartir, por experimentar y vivir todo con la mayor felicidad.
Les
amo. Espero encontrarles en el camino.
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