Un
Curso de Milagros y relaciones de pareja
Cada individuo que ha llegado a este mundo ha olvidado
quién es. Sin embargo, ha venido aquí para recordarlo.
La mente busca su plenitud a través del mundo de los sentidos
físicos, que es lo único que ha aprendido a comprender
y lo único que por ahora reconoce, y ocurre como consecuencia
de haberse identificado a sí misma con un cuerpo.
El Espíritu sigue haciendo a la mente un poderoso llamamiento
a pesar de esa identificación física, pero la mente
lo traduce a términos físicos que le inducen a buscar
al Espíritu a través de otro cuerpo. Y esa búsqueda
tiene sus frutos. Es, en términos del Curso, la “relación
especial”.
La relación especial es, por lo tanto, una forma de autoengaño
en el que la mente tiene aún la oportunidad de ver la verdad
acerca de sí misma. Es una forma de autoengaño porque
afirma que tú eres un cuerpo, y que el otro es un cuerpo
también. Todas las relaciones especiales están basadas
en el cuerpo, como base de su sistema de pensamiento.
Nadie que está en comunicación permanente con el
Espíritu tiene necesidad de relaciones especiales, ya que
las necesidades son la consecuencia de haber olvidado al Espíritu.
Por lo tanto, el Curso utiliza las relaciones especiales que el
ego ha forjado para darles un nuevo significado. El ego las entabló
para que la mente se hundiera aún más profundamente
en su sueño, y el Espíritu, al darle ese nuevo significado,
las reorienta hacia el despertar conjunto de los miembros de la
relación.
Las relaciones especiales son relaciones basadas en el odio, y
disfrazadas de amor. Y la prueba de ello es todo el dolor que
producen. Una relación basada en el amor sólo puede
producir paz. Aunque cuando hay tanta confusión entre lo
que es el amor y el miedo, la diferencia no puede apreciarse a
primera vista.
Las relaciones especiales son "el regalo más ostentoso
del ego", o en otras palabras, el autoengaño más
profundo de la mente. Esta es la razón por la que el Curso
las señala como un elemento importante en el proceso de
sanación mental, y de hecho, un medio a través del
cual la mente puede despertar.
Todos los miedos e ilusiones son proyectados sobre esa persona
especial. Aunque la mayoría de las relaciones de pareja
han sido utilizadas para juzgar, castigar y condenarse a uno mismo
a través del otro, en el otro sigue estando la llave que
abra para ti las puertas del Cielo.
Si la mente cree que la salvación está afuera, el
Espíritu utiliza esa creencia para sanar a la mente que
la cree. Y esto es sencillo de entender si se comprende que todo
lo que le das al otro, te lo das a ti mismo, o en otras palabras,
lo que enseñas es lo que aprendes.
El otro se convierte así en un espejo perfecto en el que
puedes observar qué es lo que piensas acerca de ti mismo.
Y si ves al otro con ira, te estás atacando a ti mismo.
Si le juzgas, te estás juzgando y condenando. Si no tienes
fe en él, has perdido la fe en ti. Si ya "no te sirve",
tu sistema de pensamiento no te sirve. Y si no tienes esperanza
en él, te has abandonado completamente a la desesperanza
y al dolor.
La proyección es el principal mecanismo de defensa que
la mente utiliza para tratar de liberarse del enorme vacío
y la desesperación que produce el olvido de la Identidad
Divina. Es entonces comprensible que el Curso utilice el principal
objeto de proyección que la mente tiene, el otro, para
reorientar y corregir un sistema de pensamiento totalmente distorsionado.
Hay quienes piensan que la relación especial sólo
se basa en la relación de pareja, pero esto no es así.
Como se ha dicho anteriormente, todas las relaciones especiales
están basadas principalmente en el cuerpo, y esto incluye
relaciones familiares también. Un padre puede proyectar
sus expectativas sobre un hijo, creyendo equivocadamente que su
hijo es una parte de sí mismo. Es un claro ejemplo de la
creencia en el cuerpo como identidad. La madre se convierte en
alguien especial para su hijo, puesto que le dio el "ser".
Alguien puede pensar que no le importa lo que le pase a los demás,
pero que cualquier cosa que se les hiciera a sus hijos sería
imperdonable.
Son sencillos ejemplos de los especialismos que la mente ha fabricado.
Y son fabricaciones partiendo de la base de que todo ha sido creado
en perfecta igualdad. La idea de especialismo es entonces una
idea basada en necesidades personales muy particulares. En pocas
palabras, podría resumirse de la siguiente manera: alguien
te parecerá más especial en la medida en que crees
que puede satisfacer más profundamente las necesidades
que percibes interiormente.
La creencia de que necesitas algo que no está en ti es
el primer síntoma de que se ha producido un olvido, ya
que no hay nada que necesites que no tengas ya. Ante esta afirmación
la mente realiza una mirada interna a lo que cree que es su ser,
y sigue viendo necesidades no satisfechas. Esta es sólo
la prueba de que lo que estás mirando no es lo que realmente
eres porque ¿qué es lo que en realidad estás
viendo cuando miras en ti?
Lo que ves es una mezcla de emociones, pensamientos y recuerdos
acerca de lo que crees que eres, inducido generalmente por quienes
tampoco recuerdan quiénes son. El hecho de que se produzca
cierto desasosiego debería mostrarte que eso no puede ser
lo que el Hijo de Dios es, puesto que eso no puede ser lo que
Dios es.
Esa visión descorazonadora es la que tratas de proyectar
fuera de ti, y ponerla en alguien más. Tienes una gran
necesidad de liberarte de esa sensación de debilidad y
resentimiento hacia ti mismo, y para ello necesitas a alguien
en quien proyectarlo. La persona que se ofrece para tal fin es
a la que consideras especial. Es obvio que para que esto funcione
no puede mostrarse la verdadera intención, que ni siquiera
tú mismo ves con claridad, en un principio. Así
que el enamoramiento, desde el punto de vista del ego,
es una estrategia a través de la cual puede llevar a cabo
sus planes, que no es otra cosa que el juicio y condena total
de su víctima y la "expiación" de sus
culpas.
¿Existe
un verdadero enamoramiento? Por supuesto que existe, y puede reconocerse
por sus resultados. El verdadero enamoramiento no produce ansiedad,
angustia, inseguridad, miedo ni ninguna clase de dudas. El enamoramiento,
desde el punto de vista del ego, es más parecido a un síndrome
de abstinencia que al amor. El enamoramiento, desde el punto de
vista del Espíritu, produce una sensación de paz,
de felicidad y de seguridad que sólo la verdad puede producir.
Por eso, el proceso de sanación de la relación especial
es un proceso de liberación mental.
Ambos individuos se ven fortalecidos mutuamente por la relación
cuando la ponen bajo el mando del Espíritu, el cual responde
inmediatamente y de manera específica, de forma que la
relación comienza un profundo e intenso proceso de cambio
que liberará sus mentes para siempre.
“La relación de amor especial es un intento de limitar
los efectos destructivos del odio, tratando de encontrar refugio
en medio de la tormenta de la culpabilidad.”
“El
Espíritu Santo no quiere privarte de tus relaciones especiales,
sino transformarlas.”
(Un
Curso de Milagros)