Marzo
2008
Simplicidad
En ocasiones, incluso las palabras pueden ser utilizadas
para evitar el conocimiento. ¿Cuántas palabras hacen
falta para comprender lo que está más allá
de ellas? En realidad, muy pocas. Centrémonos, por lo tanto,
simplemente en observar. Desear leer palabras es una actitud tan
compulsiva como cualquier otra, y sólo afirma que la verdad
sigue estando afuera y reafirma el miedo a mirar adentro. Suelen
utilizarse las palabras para distraer la atención, para
mirar en otra dirección y no ver la tensión que
surge del interior ante la sombra del miedo. Seamos simples entonces.
No seamos compulsivos ni siquiera en la obtención del conocimiento.
El silencio tiene mucho más que ofrecer que cualquier palabra
hablada o escrita. Si dedicas estos minutos a mirar dentro y a
permitir que el Espíritu guíe tu visión,
tal vez te des cuenta de cuál es el temor que tienes a
estar en silencio, simplemente sin hacer nada. No hay una palabra
que provenga del Espíritu que no te invite a permanecer
en silencio para obtener dirección interna. Si se te ha
dicho que tu única función es darte cuenta de todos
los obstáculos que pones a la luz, que éstos pueden
ser identificados por la emoción de preocupación
y conflicto, y que el Espíritu no puede deshacer esos pensamientos
a no ser que tú estés dispuesto a verlos, te darás
cuenta de que no hay nada más importante en tu proceso
de liberación mental que estar dispuesto cada día,
durante unos instantes, a mirar dentro siguiendo la indicación
del Espíritu en tu mente. Si esto produce en ti algún
tipo de resistencia, ya tienes algo que comenzar a ver para que
te sea clarificado.
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