Julio
2008
Sectas
Un Curso de Milagros, como la mayoría de los estudiantes
del Curso sabe o puede suponer, es considerado una secta por parte
de la gran secta católica. Esto no es de sorprender cuando
se comprende lo que significa la proyección y se sabe que
durante siglos ha tratado de tener el monopolio sobre la conciencia
humana. Pero para que el engaño sea efectivo no puede consistir
únicamente en mentiras, sino que debe ofrecerse con partes
de verdad, ya que la mente no está completamente loca,
pero sí puede ser confundida. La gran estafa de la iglesia
católica ha consistido simplemente en tomar el mensaje
de Jesús y darle ciertos toques de culpa, autoritarismo,
sacrificio, vergüenza, castigo, miedo, dependencia y desinformación,
para de esa manera tener un aspecto tan atractivo para el ego,
que acude en masa a sus ceremonias, tomadas prestadas de antiguos
cultos paganos. Van en manada, especialmente en países
con bajos niveles de alfabetización...a por su culpa...a
por su culpa. No tienen reparos en denominar a sus feligreses
como lo que consideran que son; rebaños. De cualquier forma,
es tan perdonable como cualquier otra ilusión.
Un
Curso de Milagros no está exento de este tipo de manipulaciones.
No nos estamos refiriendo a la poca preparación de una
gran mayoría de personas que habiendo terminado el Libro
de Ejercicios se sienten "llamadas" por su especialismo
a impartir estas enseñanzas, que como mucho tan sólo
degeneran en periódicas reuniones para tomar el té
y divagar acerca de Dios y el amor. Acostumbradas a asistir a
diferentes cursos
de forma permanente creen que este es un curso más, y convocan
a quienes se quieren autoengañar de la misma manera que
ellos. En cualquier caso, incluso eso puede ser utilizado por
el Espíritu para poner a cada uno en el verdadero nivel
de aprendizaje-enseñanza que le corresponde más
allá de los autoengaños. Estamos haciendo referencia
principalmente a esta actitud una vez que es institucionalizada,
jerarquizada y puesta en funcionamiento como una perfecta maquinaria
de lavado mental.
Toda maquinaria de manipulación debe contar siempre con
alguien más especial que los demás, auto proclamado
"mesías", "iluminado", o en su defecto,
"maestro de maestros", que es adorado y venerado por
los seguidores del especialismo.
Esto
significa, y la experiencia así lo confirma, que cualquier
enseñanza relacionada con Un Curso de Milagros que atraiga
a las masas hacia ella ha sido adulterada, sin excepción.
Como se ha dicho anteriormente, éste no es un Curso cómodo
para el ego, y teniendo en cuenta que la gran mayoría de
las funciones mentales están gobernadas por el ego, es
fácil ver la relación de personas que realmente
está dispuesta a integrar todos los conceptos y experiencias
que el Curso ofrece a un nivel muy práctico y específico.
No
es necesaria la formación de ninguna iglesia ni secta amparada
en Un Curso de Milagros para extender su enseñanza. No
es necesario tampoco ningún "maestro de maestros iluminado"
para ser una patética referencia de nada. Un maestro de
Dios es sólo un elemento adicional en el proceso de enseñanza-aprendizaje
que se lleva a cabo, tan sólo presente para responder alguna
pregunta, para mostrar una dirección, para sugerir una
visión, pero nunca para fabricar una religión en
torno a su desequilibrada auto imagen, que por supuesto, rápidamente
atraerá nuevos desequilibrados que le seguirán.
Se
puede identificar este tipo de actitudes cuando la enseñanza
se convierte en un espectáculo extraño, rozando
lo ridículo y fuera del simple sentido común que
indica que algo no proviene del Espíritu, que es sencillo
y razonable en su mensaje, y no necesita recurrir a extrañas
y misteriosas "ceremonias de luz" para sugestionar ni
convencer a nadie de nada.
Quien no sabe, teme ser cuestionado. Quien no sabe no es claro
en su respuesta, puesto que no la tiene. Quien no sabe, recurre
a la magia y a la evasión para evitar ser puesto en evidencia.
Otro
recurso habitual en este tipo de actitudes son las palabras grandilocuentes
y abstractas, el ingenio semántico y la falta de concrección.
Todo se reduce a la alusión de ciertos conceptos teológicos
y teóricos. Es la habitual huída hacia "arriba"
del que no comprende los niveles más básicos de
la experiencia humana, y como el pulpo, arroja una nube de tinta
para enturbiar la situación y confundir.
"El ego, ante lo que considera una amenaza, no vacila
en citar la verdad para salvaguardar sus mentiras. Es incapaz,
no obstante, de entender la verdad que usa de tal manera. Mas
tú puedes aprender a detectar estas necias maniobras y
negar el significado que parecen tener. De esta manera le enseñas
también a tu mente que no eres un ego. Pues las formas
con las que el ego procura distorsionar la verdad ya no te seguirán
engañando."
(Libro de Ejercicios 196/2-3)
El
problema habitual que suele presentarse para las personas que
acuden a este tipo de grupos sectarios y organizaciones que han
tomado el nombre del Curso, pero no su desafiante inteligencia
y sentido común, es
que terminan creyendo que eso es lo que el Curso es. Y así,
la única posibilidad de una verdadera comprensión
de la herramienta que podría liberarles de esta ilusión
queda anulada para ellos, y son vencidos por el autoengaño.
"Este
curso opera dentro del marco de referencia del ego, pues ahí
es donde se necesita. No se ocupa de lo que está más
allá de todo error, ya que está planeado únicamente
para fijar el rumbo en dirección a ello. Por lo tanto,
se vale de palabras, las cuales son simbólicas y no pueden
expresar lo que se encuentra más allá de todo símbolo.
El ego es el único que pregunta, puesto que es el único
que duda. El curso simplemente ofrece otra respuesta, una vez
que se ha planteado una pregunta. Dicha respuesta, no obstante,
no recurre a la inventiva o al ingenio. Ésos son atributos
del ego. El curso es simple. Tiene una sola función y una
sola meta. Sólo en eso es totalmente consistente, pues
sólo eso puede ser consistente."
(Clarificación de Términos In/3)
Recuerda
esto; el mensaje de Un Curso de Milagros es directo, claro e inequívoco.
No requiere de ningún tipo de ritual ni movimientos "mágicos"
para comprender sus enseñanzas. No recurre a misterios
ni secretos de ningún tipo. Un verdadero maestro de Dios
tiene el Cielo en su mente, pero sus pies firmemente en la tierra,
pues es ahí donde se necesitan. Te hablará siempre
en términos que tengan significado para ti y no se esconderá
tras complejos conceptos que él mismo todavía no
ha entendido. El sentido común, entonces, te dirá
cuándo te encuentras ante uno de ellos.
"Un hombre finalmente encontró el secreto de la felicidad,
que el diablo había escondido para que éste no lo
encontrara, y Dios, viendo esto, le dijo al diablo:
-
Bueno, ya lo ha encontrado, ¿y ahora qué vas a hacer?
A lo que el diablo respondió:
- No hay problema. Voy a ayudarle a institucionalizarlo.
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