Enero
2007
La
llamada
Observa
todo lo que hay a tu alrededor. Detente por un momento y mira
el mundo en el que crees vivir. Desde que llegaste, has estado
aceptando como un hecho que todo lo que ves, todo lo que piensas
y todo lo que vives, es real. Tal vez en alguna ocasión,
por un leve instante has hecho un alto en el camino, y sin saber
muy bien por qué, has sentido que todo esto era sólo
un sueño, algo que carecía totalmente de cordura,
de realidad y de sentido. En ese instante te has preguntado “¿qué
hago aquí?”, “¿quién soy?”,
“¿cuál es el sentido de todo esto que estoy
viviendo?”.
En ese instante, en ese momento en el que la Realidad se abre
paso en el mundo de la ilusión, el Cielo contiene la respiración
con la esperanza de que hayas escuchado Su Llamada a retornar
al Hogar. Pero otra voz, una voz a la que has decidido escuchar
y nombrar tu guía en este mundo, te reclama de nuevo, y
con gran astucia te pide que mires en otra dirección, una
dirección que señala lo que está más
allá de la luz, en las penumbras de tu mente.
Todos los que vienen a este mundo han sido llamados, pero muy
pocos han decidido escuchar. Todos han sido llamados a despertar
de este sueño al que llaman “realidad”. Quienes
ya han despertado, siguen llamando a sus hermanos a través
de todos los medios disponibles. Ésos a quienes llaman
maestros, quienes se han dado cuenta de que venir a este mundo
significa caer en un profundo sueño, siguen esperando,
no con impaciencia, sino con Amor, a que el resto de sus hermanos
despierte, para poder disfrutar del descanso, de la dicha y de
la paz que supone recordar la Identidad Divina que realmente somos.
Hay un Maestro en especial cuyo papel fue trascendental para allanar
el camino que muchos han recorrido, y que todos los demás
recorrerán cuando decidan saber quiénes son y cuál
es su verdadero Hogar. El Maestro Jesús de Nazareth mostró
con su vida que la verdadera Identidad Divina está más
allá de cualquier ilusión a la que tanta credibilidad
se le da en este mundo. En esta demostración, fue más
allá incluso de la ilusión que más fuertemente
arraigada está en la superstición humana, la muerte,
enseñando así que no hay nada que una mente al servicio
del espíritu no pueda hacer.
Todos los milagros que este Maestro hizo en su vida en la tierra
obedecían a una total entrega de su mente al poder ilimitado
del Amor, que reestructura y unifica el estado lamentable al que
se ha llevado a la mente a través de pensamientos distorsionados
e irreales.
Es a mediados de los años sesenta cuando este Maestro se
pone en contacto con Helen Schucman, catedrática de psicología
médica de la Facultad de Medicina y Cirugía de la
Universidad de Columbia, en Nueva York. Este contacto tuvo lugar
por canalización, un sistema de transmisión de pensamiento
o dictado interno consciente que puede ser interrumpido en cualquier
momento de forma voluntaria. Comenzó con las palabras:
“Este es un curso de milagros. Por favor, toma nota.”
Este proceso duró varios años, y dio como resultado
todo un método de entrenamiento mental llamado “Un
Curso de Milagros”. Son muchos los autores que han
utilizado este método dictado por el Maestro Jesús
en sus vidas, y que después lo han transmitido en forma
algo más accesible al resto del mundo. Entre ellos se encuentran
sanadores como Deepak Chopra (El Sendero del Mago, Las Siete Leyes
Espirituales del Éxito, Sincrodestino), Louise L. Hay (Usted
Puede Sanar Su Vida, El Poder Está Dentro De Ti), Marianne
Williamson (Volver Al Amor) Gerard Jampolski (De La Oscuridad
a La Luz).
La razón por la que estos y otros autores han aligerado
la información que aparece en “Un Curso de Milagros”
es sencillamente porque los conceptos son tan elevados, la enseñanza
tan profunda, que no siempre son accesibles a una mente no entrenada
con ese tipo de frecuencias de pensamiento.
Este entrenamiento mental dura un año. Tal vez no seas
totalmente consciente de la importancia de los pensamientos que
aceptas en tu mente, pero eso únicamente significa que
no conoces cuál es el poder creador que tiene, el cual
es ilimitado. Todo cuanto vives, la manera en que ves las cosas,
la forma en la que te relacionas con todos y con todo, incluyéndote
a ti mismo, es sencillamente el efecto de tus creencias. Éste
es un curso de inversión del pensamiento, de reprogramación
mental hasta los propios cimientos de la mente.
La mente sólo puede ponerse al servicio del espíritu
una vez que su condición es un fiel reflejo de la luz que
mora en él. Una vez que la mente ha hecho esto, puede expresar
todo el poder creador que le ha sido otorgado. Lo que una mente
unificada puede hacer es, por lo tanto, ilimitado. Esa es la manera
en la que el Maestro Jesús obró milagros, y es la
manera en la que toda mente puede actuar una vez que se ha eliminado
de ella todo pensamiento de limitación, tales como juicios,
culpa, inseguridad, temor, frustración o apego.
La experiencia que ofrece “Un Curso de Milagros”
se encuentra más allá de lo que las palabras pueden
expresar, ya que las palabras se utilizan para explicar conceptos
que generalmente provienen de la información que los sentidos
físicos pueden aportar. Cuando la experiencia va más
allá de lo físico, para adentrarse en las vastas
regiones del espíritu y de la luz, las palabras carecen
de sentido. Aún así, es a través de las palabras
como se llevará a la mente más allá de ellas.
La verdad únicamente puede ser reconocida. Si reconoces
en estas palabras esa verdad, este curso es para ti. Éste
es tu camino.
Para facilitar la comprensión y el estudio de este curso,
se han creado grupos de estudio que se reúnen con la finalidad
de realizar un estudio profundo del curso, aclarar dudas, intercambiar
experiencias y realizar una retroalimentación entre sus
miembros, de forma que se intensifique el avance y se acelere
el redespertar que este curso ofrece, así como llevar a
cabo una supervisión y orientación con respecto
a todos los procesos de cambio que se van presentando a lo largo
de él, y que se refleja claramente en la experiencia cotidiana
de quienes han decidido dejar atrás el mundo de las ilusiones
definitivamente, para adentrarse de nuevo en la Realidad que espera
el despertar de los Hijos de Dios.
En este camino no hay lugar para la ambigüedad. No hay término
medio entre la verdad y la mentira, entre Dios o el ego, entre
el Cielo o el infierno. Como el curso promulga “este
curso o bien se creerá enteramente o bien no se creerá
en absoluto. Pues es completamente cierto o completamente falso,
y no puede ser creído sólo parcialmente. Y tú
te escaparás enteramente del sufrimiento o no te escaparás
en absoluto. La razón te dirá que no hay un lugar
intermedio donde te puedas detener indeciso, esperando a elegir
entre la felicidad del Cielo o el sufrimiento del infierno. Hasta
que no elijas el Cielo, estarás en el infierno y abatido
por el sufrimiento”.
El infierno no es otra cosa que el conflicto que existe en tu
propia mente, y que proyectas sobre el mundo que ves. Pero no
es posible ver en el mundo sino tus propios pensamientos reflejados
en él.
Detente ahora nuevamente por un instante, y trata de escuchar
esa Voz que proviene de la verdad en ti, y que en tantas otras
ocasiones has acallado por miedo a que te exigiera algún
tipo de sacrificio. Dios sólo da, nunca quita. Y lo que
tiene preparado para ti es mucho más de lo que tú
jamás podrías darte a ti mismo.
Esta es una nueva llamada para escapar del infierno. Una llamada
inmemorial que sigue realizándose a todos los Hijos de
Dios que vagan por este mundo, en espera de ser contestada.
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