Abril
2007
Libertad
de elección
No puedes tomar decisiones en absoluto. Cualquier decisión
que tomas es sólo una apariencia de elección. Tampoco
puedes perdonar a nadie, ni hacer que el tiempo exista. Los planes
de futuro son fantasías acerca del control que crees que
puedes ejercer en tu vida. Nada de lo que crees haber elegido
en tu vida ha modificado en lo más mínimo el hecho
de que sigues durmiendo. Tal vez el sueño ha cambiado de
forma, pero sigue siendo un sueño. Cuanta más fe
tengas en tu capacidad de elección, más profundo
será tu sueño. Ninguna decisión que se haga
en función de tu percepción de este mundo o de lo
que crees ser tiene ningún efecto ni lo podrá tener
nunca. El único cambio que puede ocurrir es que despiertes,
y eso no depende de ninguna decisión que tomes en este
mundo, sino que ya ha sido tomada por ti antes de que creyeras
en la posibilidad de elegir.
¿Quién
elige? ¿En función de qué opciones? Sólo
son formas de sueños dentro de sueños. Mientras
el controlador siga estando al mando de la mente, el verdadero
Gobernante esperará en silencio. Cuando el controlador
se vuelve humilde y admite su incapacidad para elegir, las verdaderas
elecciones son tomadas por ti y para ti. Pero tampoco puedes elegir
ser humilde. Se trata de la misma arrogancia del ego que cree
que puede iluminarse. Si lo pudiera hacer no sería ego,
sino conocimiento, y el conocimiento no concibe ningún
cambio ni nada que hacer en absoluto.
Sólo existe el hábito de tomar decisiones, pero
nada más. La fe en que es una función que tiene
alguna utilidad, aunque sea obvio que no es así. Sigues
en el sueño. Por lo tanto, las decisiones que hayas tomado
han tenido la única finalidad de mantenerte durmiendo.
Y eso es todo. Cuando eliges, evitas que una verdadera elección
sea tomada en ti. Esa elección no elige entre diferentes
opciones, sino que simplemente corrige un desorden mental y pone
cada cosa en su lugar, como siempre ha sido. No cambia nada, sino
que le recuerda a la mente que nada ha cambiado, puesto que no
es la Voluntad de Dios, que te creó inmutable.
Si crees que no puedes elegir sientes ansiedad. ¿Quién
siente ansiedad? Quien necesita tomar decisiones para creer que
existe. Quien necesita que lo inmutable cambie y cree que este
cambio es una victoria sobre la decisión de Dios de que
nada deje de ser exactamente como es, por siempre.
Si piensas que puedes tomar decisiones, o que tiene algún
sentido hacerlo, vuelve a pensarlo. ¿Qué has elegido
realmente en el pasado? ¿Fueron ésas decisiones
tuyas, o simplemente fuiste testigo de algo que estaba ocurriendo?
Elegir entre ilusiones no es elegir. Elegir entre ilusiones que
crees que van a hacerte más feliz es elegir seguir durmiendo,
puesto que ése será el resultado. Más feliz
o menos feliz es una afirmación de la creencia en niveles,
y los niveles pertenecen a la percepción, no al conocimiento.
Pertenecen al sueño. Los niveles existen en la mente de
quien no acepta simplemente la verdad aquí, ahora. Los
“procesos” son justificaciones de la mente para negar
la realidad en este mismo instante. Los procesos son una mentira
porque se basan en otra, el tiempo. Estar en proceso de perdonar
es negarte a hacerlo. Estar en proceso de despertar es no querer
despertar. Los procesos son tan falsos como la idea de que puedes
elegir, pero lo único que le da esperanzas a la mente,
mientras crea en el tiempo, de que todo sea como siempre ha sido.
¿Cuántas
voluntades existen? ¿Quién existe aparte de Dios
y Su Hijo? ¿No comparten Padre e Hijo una misma Voluntad?
¿Quién tiene que elegir?
Elegir entre la verdad y las ilusiones no puede ser una verdadera
elección. Nadie puede creer que elige cuando la elección
es entre todo y nada. A no ser que se le haya dado a lo que no
existe alguna apariencia de realidad. Pero las apariencias no
son la realidad.
Cuando piensas que no puedes elegir no sabes cómo pensar.
Cuando piensas que sin tus decisiones todo sería un caos,
la arrogancia se sienta victoriosa en su trono y declara la muerte
al Hijo de Dios. Tus decisiones han generado todo tu sufrimiento,
porque decidir es dar una respuesta a la pregunta “¿quién
soy?”. De esa manera pretendes enseñarte a ti mismo
que sabes quién eres, y no permites que Lo Que Eres te
enseñe a ti.
Tomar decisiones es una declaración de desconfianza en
Quien te pide simplemente que lo pongas todo en Sus Manos y seas
feliz, pues para eso viniste. ¿Le pedirías a un
gusano que te enseñara a volar? Eso es lo que haces cuando
le preguntas “quién soy” a quien no te puede
dar ninguna respuesta, puesto que no la tiene. Y afirmas que la
tiene cuando sigues sus indicaciones, y vas en pos de lo que no
puedes encontrar.
Los juicios que haces son afirmaciones de que crees saber quién
eres. Son decisiones con respecto a cómo quieres que sea
la realidad, en función de en qué crees haberte
convertido.
No puedes elegir, hagas lo que hagas, puesto que la Voluntad Divina
ya ha tomado por ti todas las decisiones. Y tu pequeña
y arrogante voluntad no puede oponerse a lo que simplemente Es.
El ego se basa en la acción para sobrevivir. Se basa en
la creencia de que tiene capacidad para tomar decisiones. Le aterra
la expresión “Plan de Dios”, puesto que se
siente condicionado y limitado por Dios. ¿Quién
se sentiría limitado por Dios, que es Ilimitado, y no puede
manifestar más que lo ilimitado? Sólo un loco.
El Plan de Dios afirma que no tienes elección. Finalmente
despertarás. No importa lo que hagas. No importa lo que
elijas. No puedes evitar ser lo que eres. Y lo que eres es feliz.
Tampoco importa que no lo creas, lo cual no es otra cosa que tu
reticencia a permitir que lo que simplemente es ocurra, y tu compromiso
con la creencia de que puedes ser alguna otra cosa menos feliz.
No puedes tomar ninguna decisión. No puedes evitar ser
lo que eres. No hay ningún lugar al que dirigirse. No hay
nada que lograr. No hay ningún cambio real que puedas hacer.
No hay nadie a quien puedas atacar, ni nadie que pueda atacarte
a ti. No eres culpable de nada, puesto que eres tal como Dios
te creó, y te creó completamente inocente.
Toda tu vida se basa en la culpa. ¿Eres consciente de que
se trata sólo de una ilusión de culpa, puesto que
no has sido creado culpable? ¿Cómo pudiste cambiar
lo que Dios dispuso que fuera completamente inocente para siempre?
Y toda esta culpa tiene profundamente hundidas sus raíces
en la creencia de que puedes elegir ser alguna otra cosa. No puedes
y nunca podrás, excepto en tus sueños. Y así
como no puedes tomar decisiones con respecto a lo que eres, tampoco
puedes tomar decisiones con respecto a lo que manifiesta lo que
crees que eres. Tu vida cotidiana es un ejemplo de que no crees
esto.
Tal vez te plantees entonces qué es lo que puedes hacer.
Y la respuesta es muy simple. Nada. Sientes que tienes que hacer
algo para liberarte de tu situación actual de dolor y necesidad,
sin darte cuenta de que te sientes así precisamente porque
en algún momento aceptaste la idea de que podrías
elegir por tu cuenta algo diferente de lo que fue elegido para
ti. No concibes tu vida sin la necesidad de tomar decisiones.
Pero olvidas el Plan. Un Plan que fue perfectamente diseñado
para llevarte de la mano hacia tu despertar, para que te encontraras
en las circunstancias que te permitieran ver las cosas de otra
manera, que te permitieran ver el milagro que brillaba detrás
de todas las apariencias de conflicto. Mientras creas que puedes
hacer otra cosa simplemente estás perdiendo el tiempo,
lo cual no significa nada, porque el tiempo no es nada.
“¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses
que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente
y por venir, es amorosamente planeado por Aquél cuyo único
propósito es tu bien? Tal vez no hayas entendido bien Su
plan, pues Él nunca podría ofrecerte dolor. Mas
tus defensas no te dejaron ver Su amorosa bendición iluminando
cada paso que jamás diste. Mientras hacías planes
para la muerte, Él te conducía dulcemente hacia
la vida eterna.”
(Un
Curso de Milagros)
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